En sus
inicios, el marketing online se basaba en las páginas web 1.0 y venía a ser una
translación de la publicidad de los medios tradicionales (televisión,
radios, medios en papel...) a las primerizas páginas web, las cuales no
permitían una bidireccionalidad en la comunicación con los usuarios. Las
empresas anunciantes controlaban totalmente el mensaje y se limitaban a
exponerlo a la audiencia.
Además,
la publicidad de la etapa web 1.0 se limitaba, en la mayoría de las
ocasiones, a reproducir un escaparate de productos o servicios en forma
de catálogo online. Aun así, este tipo de publicidad ya apuntaba
interesantes virtudes, como el alcance potencialmente universal, la
posibilidad de actualización de los contenidos y la combinación de textos,
imágenes y, poco a poco, también formatos multimedia.
Pero, en
pocos años, llegó la revolución. Un frenético desarrollo tecnológico
permitió la introducción masiva de un internet de nivel superior. Nacía la
web 2.0 y, con ella, el marketing 2.0 (como también se conoce al marketing
digital u online actual). ¡Y menudo cambio!
A partir
de ese momento, empezó a ser posible que todos los usuarios compartieran
información fácilmente gracias a las redes sociales, foros o plataformas,
permitiendo el intercambio casi instantáneo de piezas que antes eran
imposibles, como fotos y vídeo.
Internet
pasó a ser mucho más que un medio de búsqueda de información y se convirtió
en una gran comunidad. Actualmente, la red ya solo se entiende como un
medio de intercambiar información en dos direcciones. El feedback es,
por lo tanto, total y fundamental entre marcas y usuarios, con los pros y
contras que ello acarrea.
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